
La higuera es un cultivo emblemático perfectamente adaptado a las condiciones climáticas marroquíes, especialmente en las zonas áridas y semiáridas. Se distingue por su rusticidad y su capacidad de producir con poca agua.
Los frutos de la higuera son muy apreciados por su calidad gustativa y su uso variado, tanto en consumo fresco como en transformación.